martes, 16 de noviembre de 2010

Nueva publicación...

"Si las páginas de este libro se han escrito con el fin de "pensar mestizaje" en un periodo en el cual otras identidades culturales mexicanas están siendo recuperadas historiográficamente, es por la sorprendente inmutabilidad del imaginario historiográfico que sostiene que sostiene esta mexicanidad arquitectónica. El mestizaje como argumento arquitectónico nacionalista es una temática prácticamente inexplorada en términos culturales en la historiografía de la disciplina. Incluso, éste se ha mantenido al margen de los múltiples y acalorados debates sobre patrimonio que actualmente se dedican a redefinir identidades en arquitecturas periféricas, regionales y locales en el ámbito nacional e hispanoamericano. (...)

El desconocimiento de lo mestizo como una compleja construcción cultural histórica se presenta en proporción directa a la creencia de una esencia mestiza natural que irradia cualquier experiencia estética mexicana, salvo aquellas, claro está, que son producto del inmaculado mundo indígena contemporáneo. El mestizaje es una temática zanjada, un archivo cerrado del cual, se argumenta, "se ha dicho todo". Mi opinión es que si todo se ha dicho, se debe a que durante décadas no han surgido nuevas preguntas, y esto, al menos como un método histórico, me resulta indicativo. (...)

No es la recuperación de una memoria o de una serie de memorias lo que obliga a una revisión íntima de la genética del mestizaje en las historias de esta disciplina. No lo es únicamente, en todo caso. No pocas voces mexicanas de la arquitectura actual defienden el regionalismo, el localismo, la cultura vernácula o los patrimonios tangibles e intangibles a partir de argumentos culturales ultranacionalistas que ponen de manifiesto la inmensa tautología que hay detrás de la intolerancia de estos discursos profundamente racistas. El mestizaje cultural mexicano es una forma identitaria imaginada compleja, y este libro apenas inicia una larga exposición de preguntas encaradas a estos callejones identitarios con el fin de implicar a la historia de la arquitectura mexicana en la narración de una nueva lectura sobre las identidades nacionales. A inicios del siglo XXI un número considerable de historias mexicanas de la arquitectura nacional consideran que las identidades no son negociables; pero las identidades son, finalmente, narraciones. "

Johanna Lozoya, Las manos indígenas de la raza española. El mestizaje como argumento arquitectónico, México , CONACULTA, 2010, 214 págs. ISBN 978-607-455-426-7

martes, 9 de noviembre de 2010

El ciclo populista: de la euforia al remordimiento

"Las experiencias populistas más tradicionales en América Latina se han caracterizado por un predecible ciclo de cuatro etapas. En la primera fase el crecimiento, los salarios reales y el empleo se elevan, y sus políticas parecen ser muy exitosas. Los controles generalizados a los precios aseguran que la inflación no sea un problema, y las importaciones alivian los productos que escasean. La reducción de los inventarios y la disponibilidad de bienes importados - por lo general financiados por el uso de reservas internacionales o la suspensión de pagos de deuda externa - ayudan en la expansión de la demanda con un mínimo impacto sobre la inflación.

Durante la segunda fase, la economía enfrenta cuellos de botella, en parte como consecuencia de la expansión de la demanda y en parte por la creciente falta de divisas para importar. En este punto se vuelve necesario reajustar los precios y devaluar la moneda para reestablecer la competitividad externa. Las autoridades, sin embargo, se resisten y empieza a desarrollarse un mercado negro de monedas extranjeras y todo tipo de productos. La inflación aumenta en forma significativa, pero los salarios reales se mantienen gracias a los mecanismos automáticos de ajuste o a los incrementos salariales por mandato del gobierno. El déficit presupuestal empeora tremendamente como resultado de subsidios generalizados a los productos básicos - incluyendo comida, servicios públicos y transporte - y del comercio exterior.

La tercera etapa es el preludio del colapso. Se caracteriza por una escasez generalizada de múltiples bienes, una extrema aceleración de la inflación y la fuga de capitales. Para protegerse de la inflación, los consumidores le dan la espalda a la moneda local y la moneda extranjera ( el dólar estadounidense) se convierte en el medio de pago preferido. El déficit presupuestal se deteriora de manera drástica gracias a descensos significativos en la recolección de impuestos y a un incremento en los costos de los subsidios. El gobierno intenta dominar la inflación y estabilizar la economía recortando los subsidios y devaluando la moneda. Los salarios ajustados a la inflación caen de forma estruendosa y las políticas se vuelven inestables.

La cuarta y última etapa es el proceso de "poner la casa en orden" después de ocurrido el desastre. Lo usual es implementar un programa de estabilización ortodoxa bajo un nuevo gobierno. La mayoría de las veces se pone en marcha un programa del FMI,  y cuando todo está dicho y hecho, los ingresos - en particular los de los segmentos más pobres de la sociedad - ya han descendido a un nivel significativamente más bajo del que tenían cuando empezó todo el episodio. Más aún, ese declive será muy persistente y durará por años. "

Sebastián Edwards, Populismo o mercados. El dilema de América Latina, Bogotá, Norma, 2009. ISBN 978-958-45-2091-3